Los estudios de lengua española y de sus
literaturas, que nuestra tradición universitaria ha reconocido durante décadas bajo el título “
Filología Hispánica”, constituyen una disciplina académica presente en todos los sistemas
universitarios europeos (muy frecuentemente como “Estudios Hispánicos”). Al plantearse una revisión
y renovación de los títulos de grado ante el reto del nuevo Espacio Europeo de Educación Superior
(EEES), la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación (ANECA) encargó el año 2003 la elaboración
de “Libros Blancos” sobre aquellos estudios que podían cumplir tres premisas: existir como título
en un número importante de países europeos, tener unos perfiles profesionales definidos para la
inserción laboral y demostrar una estructura de estudios que cumpla con los requisitos del EEES.
Éste fue el caso de la presente titulación, englobada en el
Libro Blanco consagrado al título de Grado en estudios en el ámbito de la lengua, la
literatura, la cultura y la civilización. En el proyecto colaboraron activamente los filólogos de
las áreas de conocimiento de lengua y literatura españolas, que estuvieron representados en
plenario durante todo el proceso. En consecuencia, la propuesta de la Universidad de Lleida (UdL)
asume el análisis del
Libro Blanco correspondiente, adaptando las directrices que de él se derivan a sus
condiciones particulares y, además, a las recomendaciones de la Generalitat de Cataluña y de la
propia UdL sobre la transversalidad y la distribución de la docencia. Esta concordancia se refleja
en la argumentación de su interés académico, científico y profesional.
Interés académico y científico
Los Estudios Hispánicos de lengua y de literatura
se han mantenido en la Facultad de Letras de la UdL desde la década de los setenta, momento en que
ésta inició su etapa contemporánea (aunque dependiendo orgánicamente de la Universidad de
Barcelona). Desde entonces la oferta docente de Filología Hispánica del centro ha intentado dar
respuesta a las demandas procedentes de una sociedad cambiante, tanto a nivel autonómico como a
nivel estatal e internacional. Esta oferta ha ido respondiendo también a las modificaciones y
cambios de la legislación universitaria, pero fortaleciendo los estudios de lengua española y de
sus literaturas. Tal como expone el “Plan Estratégico de la Facultad de Letras de la UdL”
(publicado por nuestra universidad en el año 2005), durante las últimas dos décadas se ha podido
constatar la existencia de una disfunción universitaria generalizada, que se manifiesta en la
divergencia, más o menos creciente según las titulaciones, entre la formación de los estudiantes y
los intereses profesionales de nuestra sociedad. Un objetivo de la presente convergencia hacia el
EEES es reducir tal hiato: la titulación propuesta tendrá un papel decisivo en esta dirección, en
unión del resto de áreas de conocimiento de la Facultad que impartirán asignaturas vinculadas al
Libro Blanco de los estudios de lengua, literatura, cultura y civilización.
La existencia de un Grado como el propuesto en la
estructura de los estudios oficiales de la UdL dentro de la rama de Lenguas y Literaturas garantiza
la preparación de individuos que aportarán a la comunidad universitaria, a la sociedad en general y
a la suya más cercana, un conocimiento sólido de la lengua española y de sus literaturas, tanto las
correspondientes a España como las que, sobre todo en América, han convertido la cultura en lengua
española en una de las más ricas en todo el mundo, tanto en términos cuantitativos como
cualitativos. Esta preparación permitirá un conocimiento de una amplia gama de tradiciones,
antiguas y presentes, de sus herramientas de estudio y análisis, y -tanto o más importante- una
conciencia crítica que permitirá a los estudiantes reconocer la lengua, la literatura y la cultura
hispánicas de forma dinámica y relacionar los documentos del pasado con los del presente. Esta
conciencia crítica les habilitará para ejercer de forma cabal la ciudadanía y les aportará las
ventajas que el estudio de la lengua española y las literaturas hispánicas ofrece a la
sociedad.
El estudio de la lengua y de la literatura, la “
filología”, constituye una de las disciplinas más antiguas de nuestra civilización, según confirma
su origen y su etimología (“amor al discurso”) y sus posteriores acepciones (de la “erudición
lingüística” a la investigación del legado de los grandes creadores literarios). Desde Platón y
Aristóteles, pasando por las escuelas alejandrinas y bizantinas, Francesco Petrarca y los
humanistas italianos, o la tradición filológica española -que ya obtuvo notables cimas desde fines
del siglo XV con Antonio de Nebrija- que se irá engrandeciendo a lo largo de las siguientes
centurias, se ha ido forjando una rica tradición de estudio e investigación en nuestras
universidades, desde la Edad Media. Los estudios académicos de lengua y de literatura fueron uno de
los núcleos de su refundación ilustrada durante los siglos XVIII y XIX, y lo han seguido siendo
hasta llegar a nuestros días. No puede antojarse extraño, pues la lengua constituye un canal
privilegiado del pensamiento y de la comunicación de los seres humanos y la literatura supone uno
de nuestros mayores logros culturales y artísticos.
Actualmente, los estudios de lengua y de literatura
española están acreditados como titulación universitaria en la mayor parte de países europeos.
Independientemente de la configuración de los ciclos y de las imbricaciones con otras áreas de
conocimiento afines, los títulos europeos alcanzan todos los niveles formativos (grados, maestrías
y doctorados). En general, en todas las universidades existen departamentos en donde se imparten
cursos de lengua española y de literatura española e hispanoamericana, adscritos a facultades con
distintas denominaciones, dentro de las áreas de ciencias humanas. Lo mismo puede decirse del
ámbito hispanoamericano, por razones naturales, pero también del norteamericano, en torno al cual
los informes anuales de la “Modern Language Association” confirman el extraordinario crecimiento de
los programas universitarios de esta especialidad, que igualmente puede observarse en las
asociaciones académicas internacionales, tanto generales (como la “Asociación Internacional de
Hispanistas”) como locales (por ejemplo, las sociedades de estudios hispánicos ligadas a un país
concreto, como en Estados Unidos de América, o a áreas lingüísticas, como la que reúne a los
hispanistas de Alemania, Austria y Suiza).
Interés profesional
No cabe duda de que los estudios de lengua española
y de sus literaturas ofrecen a los estudiantes una gama creciente de opciones profesionales, pues
junto a la posibilidad de dedicación a la docencia en sus más diversos niveles (sobre todo en la
enseñanza secundaria y en el bachillerato o en el sistema universitario, pero también en cursos de
lengua, literatura y cultura española para no hispanohablantes), durante los últimos años se ha
abierto un amplio abanico de salidas profesionales, tanto en España como en el extranjero, entre
las que pueden destacarse la mediación lingüística, las lenguas aplicadas a las tecnologías de la
información o las industrias culturales. Como muy bien subrayan los informes del Instituto
Cervantes, el peso del español y de su cultura en el mundo es muy importante; nuestro sistema
universitario debe estar a la cabeza en la formación de la creciente demanda de especialistas en un
mundo globalizado.
En consonancia con las directrices del Real Decreto
1393/2007, de 29 de octubre, cuyo Capítulo II, Artículo 9.1, se consagra a las de las enseñanzas de
grado, nuestra propuesta de título de Grado asume el propósito formativo y profesionalizador de
estas enseñanzas; es decir, el de una formación general orientada al conocimiento y a la
preparación para actividades de carácter profesional. A fin de asegurar de manera realista esta
adecuación de los planes de estudio a propósitos profesionalizadores, se ha partido de los datos
que aportan las encuestas sobre la integración laboral de los licenciados en Filología Hispánica.
Además de estas informaciones, ha guiado el diseño del plan de estudios la convicción, realista y
responsable, de que los estudios filológicos y humanísticos deben responder a importantes e
irrenunciables ideales de la sociedad actual.
Ya en las deliberaciones que sirvieron para
concluir la tarea del
Libro Blanco, quedaron bien definidos los diversos perfiles profesionales correspondientes
a los estudios de lengua, literatura, cultura y civilización:
(1) enseñanza universitaria e investigación
filológica o lingüística;
(2) enseñanza no universitaria;
(3) administraciones públicas;
(4) industria de la cultura;
(5) asesoramiento lingüístico;
(6) traducción;
(7) medios de comunicación;
(8) bibliotecas y documentación;
(9) asesoramiento cultural, y
(10) gestión de proyectos internacionales y
otros.
La oferta de materias y asignaturas de la presente
propuesta de Grado no puede atender toda esta variedad de opciones, por razones obvias de peso,
pero sí recoge buena parte de las competencias específicas y transversales mejor valoradas, como
tendrá ocasión de observarse, de manera que los futuros graduados adquirirán unos conocimientos
sólidos al tiempo que potencian sus capacidades. Se pretende que los futuros titulados estén
preparados para desarrollar tareas en el ámbito de la edición y de la crítica literaria, de la
corrección editorial y del asesoramiento lingüístico, así como en el estudio científico de la
lengua española y de sus literaturas. También se ofrecerá formación didáctica a los estudiantes
para trabajar en el campo de la docencia (sin olvidar la formación de profesorado de español para
extranjeros) y conocimientos profesionalizadores relacionados con la interacción entre lingüística
y computación, es decir, del ámbito conocido como tecnologías del lenguaje, que se perfila como un
mercado laboral en expansión en nuestro entorno social, global y multilingüe. La conexión con el
mundo hispanoamericano se realizará tanto desde el ámbito literario como desde el ámbito
lingüístico, tanto destinado a la investigación como a las necesidades del mercado laboral. Para
una argumentación más detallada sobre el interés profesional y la demanda laboral de los estudios
de lengua y literatura, deben consultarse los capítulos 4 y 5 del
Libro Blanco.
En este sentido, la experiencia de las pruebas
piloto de adaptación de las titulaciones de la Facultad de Letras de la UdL al EEES iniciadas en el
curso 2004-2005 nos ha aportado un importante bagaje previo pues, en efecto, sin descuidar ninguno
de los aspectos de la formación que se esperaba como propia de una licenciatura en Filología (por
una parte lingüística, tanto en aspectos gramaticales como en aspectos sociolingüísticos y
pragmáticos; por otra parte literaria, tanto en teoría y crítica de la expresión escrita, como en
aspectos de descripción de autores y períodos), constituye un hecho irrefutable que en los últimos
años -y probablemente mucho más en los años venideros- se ha potenciado en la UdL, de forma
explícita y voluntaria, la vertiente más práctica y profesionalizadora de los estudios, que se
manifiesta, por ejemplo, en el caso del estudio de la literatura, en una mayor relevancia de la
creación como medio de aprendizaje o en la presencia no virtual sino aplicada de la edición textual
como disciplina transversal, y, en el caso del estudio de la lengua, en la incidencia creciente de
líneas académicas como son la planificación lingüística, el conocimiento de lenguajes específicos y
la lingüística aplicada en sus diversas manifestaciones.
Los estudios del
Libro Blanco resaltan la solidez tanto de la demanda laboral como de la capacidad de
inserción laboral de los titulados, de manera que se constata un optimismo futuro, una vez
conseguida la convergencia en el EEES. Esta opinión coincide con los sondeos realizados desde la
UdL, que han analizado las perspectivas de la titulación de los diversos estudios de lengua y de
literatura que se ofrecen en la Facultad de Letras, teniendo en cuenta el tejido social, económico
y demográfico que le proporciona la mayoría de estudiantes.